 |
Disparates
(Por José María Lamorte) Entre la portabilidad numérica y la caducidad de licencia a Fibertel se armó un sainete de idas y vueltas que quedará en los anales como la semana más disparatada de todas.
Mas info |
 |
 |
Aguántese los gases
(Por Rubén Levenberg) Cuando el trabajo domiciliario se convierte en precarización, el empleado no sólo absorbe cargas sociales y laborales, sino también el carbono del que se libera la empresa.
Mas info |
 |

23/10/2009 - Promoción industrial e impuestos internos |
Los temas correctos, el proyecto equivocado (Por Carlos Pallotti) El proyecto de Ley que grava a los productos electrónicos pasó la prueba por el Senado y volvió a Diputados. La iniciativa genera sensaciones ambivalentes, porque es necesario debatir los incentivos para la producción de determinados equipos en nuestro país y las fórmulas para el desarrollo de diferentes regiones. Pero al mismo tiempo la iniciativa avanza sin debates de fondo y sin un plan que sustente los cambios.
El proyecto de ley que grava los productos electrónicos, aprobado esta semana en el Senado de la Nación me genera una sensación ambivalente. Por un lado, parece sensato que se debata un proyecto que genere los incentivos para la producción de determinados bienes electrónicos en nuestro país. También suena apropiado debatir como se alienta el desarrollo económico de una región particular, como en este caso Tierra del Fuego. Y por supuesto, analizar las importaciones que hace nuestro país y fijarle reglas que permitan hacer competitivas las empresas nacionales, sin perder capacidad de acceso a los bienes de última generación por los habitantes. Pero por el otro, la falta de un debate en el proyecto, y más complejo aún, la ausencia de un plan que lo sustente, hace que aquellos buenos temas para debatir, queden invalidados por la ausencia de debate o la imposición de algunas cláusulas con las cuales es muy difícil estar de acuerdo. No creo personalmente en esta suerte de crispación que está pasando buena parte de nuestra dirigencia, que hace pensar que solo se puede estar a favor o en contra de las cosas y que cualquier opinión aún fundamentada puede ser obstruccionista. Por el contrario, entiendo que la creación de políticas públicas debatidas y, si fuese posible, consensuadas, tiende a dar resultados mucho más eficientes a lo largo del tiempo. Dicho esto, es necesaria la reflexión, aún a riesgo de que se provoquen polémicas y hasta malas interpretaciones. Digamos en primer lugar que es pertinente y justo considerar el gravamen a determinadas importaciones cuando permite generar condiciones apropiadas para la inversión y el trabajo de sectores productivos locales con capacidades competitivas. Pero esas políticas son válidas si no convierten al consumidor en un rehén de productos o servicios obsoletos o de sobreprecios absurdos. En este sentido, gravar con impuestos sobre la venta no parece ser lo más indicado según han demostrado muchos economistas. Por dos razones: Se condena a la industria promocionada al mercado local y se grava especialmente al consumo doméstico antes que empresarial, porque los empresarios pueden considerar al IVA como crédito fiscal. El IVA se descarga sobre el público consumidor.
Los regímenes basados en esta clase de factores diferenciales, han demostrados ser prejudiciales y contraproducentes en nuestro país, aún para las actividades y regiones que se intentaba promocionar. Por el contrario, regímenes como las leyes de software o la que promueve la biotecnología, estimulan el crecimiento y el empleo. Y las empresas pueden ser competitivas globalmente. En este aspecto, hay que formularse una pregunta: ¿Cuál es el plan para los productores que hoy existen y están diseminados por el continente, generando empleo y tratando de competir en un mercado globalizado? En cuanto al tema de Tierra del Fuego, me hubiera gustado mucho o al menos haberme enterado de que hubo un debate profundo sobre el tipo de economía que es apropiada para esa importante provincia Argentina. Pero no lo hubo. El régimen actual, que está vigente hasta la aprobación de la Ley, fue sancionado en épocas en las cuales geopolíticamente se requería apoyar la radicación de familias y trabajo en esa zona. El tiempo pasó, y otras fuentes económicas han entrado a jugar, como el turismo.
Allí surge una primera pregunta: ¿Por qué Tierra del Fuego y no Santiago del Estero, es el lugar más provechoso para desarrollar una industria electrónica? En este momento no tengo la respuesta, pero si se hubiera generado un debate, tal vez tendríamos las respuestas. Porque por otro lado debería ser claro que no se está hablando de generar un polo high-tech (o de alta tecnología), sino el establecimiento de ensambladoras y manufactureras. Y esto sin calificar a unas u otras, porque todo el empleo es bueno. Tal vez para intentar responder la primera pregunta, haya que formular otras que sirvan como guía: -¿Puede ser Tierra del Fuego un sitio para el impulso de una industria high-tech? -¿Tiene las Universidades que preparan las personas apropiadas? -¿Hay infraestructura apropiada para ello? -¿Existen planes que radicar centros de investigación apropiados?
Porque si el argumento es dar empleo a 2.000 personas (que siempre es bueno), tal vez podríamos repensar qué empleo es el mejor para esa región. Con una capacitación adecuada tal vez hasta empresas de software o call centers se podrían instalar allá -solo por dar ejemplos de actividades que incluso son poco afectadas por las inclemencias climáticas- y también generar empleo de calidad, como lo hacen en otros puntos del país y con generación de empleo muy superiores a las dos mil personas.
Y ni hablar de la clasificación de los productos que serán gravados. Esto también merecería un debate. Porque de nada sirve gravar bienes que jamás se elaborarán en el país (GPS, celulares de alta gama por ejemplo), simplemente por un tema de escala. Solo encarece a la población su uso, y retrasa la incorporación de nuevas tecnologías. Hasta se da una situación paradigmática, tal como quedó el proyecto: Un celular de bajo costo, o una PC de escritorio, son considerados suntuarios, esta última al menos por el monitor que incluye…claro puede funcionar sin monitor, solo que no sirve para nada. En cambio, una notebook de última generación, que es diez veces más cara que los anteriores, no sería gravada. Después de pedir por favor que no tengan ahora la mala idea de gravar también a las notebook, diremos que tal vez con un poco de análisis se podría haber llegado a un proyecto más elaborado, justo y con mayor consenso.
Sabemos que muchas empresas nacionales o importadoras, tienen la capacidad de producir algunos de estos bienes masivos localmente. Es ahí donde una ley ayuda a generar empleo ligado al consumo de los habitantes. Pero no todos los bienes indiscriminadamente. Y eso se trasuntará solamente en un peor acceso a una calidad de vida digital de la población. O visto de otra manera, un retraso tecnológico importante y previsible.
Y no me quiero detener en temas tan urticantes como quienes son los beneficiarios de este régimen, o que clase industria electrónica promueve, simplemente porque ese debate no deja ver el de fondo que no es otro, qué plan tiene la Argentina para su industria y en particular, para reducir la brecha digital de sus habitantes. Los empresarios que serán beneficiados y los políticos que han aprobado un proyecto apurado tendrán que demostrarnos al resto de los argentinos que se generará el empleo enunciado, que los bienes informáticos no tendrán un sobrecosto para la población y que en suma, esto será en provecho de todos. Si eso es así, pues reconoceremos que estamos equivocados. Pero si no es así, muchos argentinos los estaremos mirando. Y adicionalmente observaremos si de la misma forma que se promueve a esta actividad en aquella bonita zona, también se lo hará con otras regiones o actividades del país con actividades competitivas. En suma….era una buena oportunidad para debatir temas centrales, al menos así lo creemos muchos que vemos con buenos ojos la implementación de políticas activas que sirvan para impulsar la economía y el empleo. Y es una pena que estas reglamentaciones que no tienden a dar solución integral al problema, harán que queden pendientes la cosas de fondo y al fin, que puedan (deban) sean alteradas por otros dirigentes políticos y económicos.
Tal vez podría resumir en: me gusta el tema…pero qué pena haberlo resuelto así.
|
Recomendar
artículo a un conocido
|
CopyRight Bloggers Report | Todos los derechos reservados |

By 
|