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Disparates
(Por José María Lamorte) Entre la portabilidad numérica y la caducidad de licencia a Fibertel se armó un sainete de idas y vueltas que quedará en los anales como la semana más disparatada de todas.
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Aguántese los gases
(Por Rubén Levenberg) Cuando el trabajo domiciliario se convierte en precarización, el empleado no sólo absorbe cargas sociales y laborales, sino también el carbono del que se libera la empresa.
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05/06/2009 El Techgate
(Po José María Lamorte) La justicia estadounidense investiga si las compañías de IT se pusieron de acuerdo para no robarse empleados. La mira en los recursos calificados, y el caso del chef que se pasó de bando.
Hace apenas algunas semanas las noticias sobre despidos en la industria IT de desparramaron alrededor del mundo. La escasez de recursos calificados dejó de ser el tema por excelencia; y la crisis, la caída de la demanda y la consolidación del sector que no dan tregua todavía hoy, produjeron una seguidilla de numerosas bajas en los planteles de las tecnológicas. Pero en la administración Obama parecen haber encontrado un nuevo enfoque y esta semana la noticia es que el Departamento de Justicia estadounidense ha iniciado una investigación formal para averiguar si estas corporaciones han violado la legislación de competencia con sus políticas de contratación. El tema no es menor. Cuestiones de confidencialidad, competencia desleal, y sobre todo muchos millones están en juego. Recientemente un estudio de Symantec señala que el 59% de los exempleados admitió haber robado información confidencial de las empresas en las que trabajaban durante 2008. Por ahora el escándalo no llega a los talones de aquél que llevó a la renuncia de Nixon, pero como entonces el Post tiró nuevamente una bomba, y el “Techgate” tiene en vilo a medio Sillicon Valley. Nombres rutilantes como Google, Yahoo, Apple, Genentech y otros están bajo vigilancia. ¿Es posible que hayan llegardo a un acuerdo para no reclutar empleados unas de otras, de manera proactiva? Esa es la hipótesis que siguen los sabuesos, y en todo caso habrá que hurgar entre los antecedentes para echar luz al asunto. Al parecer, lo que destapó la olla fue el caso de Kai-Fu Lee vicepresidente de Servicios Interactivos de Microsoft que pasó a Google en 2005. Pero casi nadie queda a salvo. Hasta IBM fue a la justicia a denunciar que David Johnson, su responsable de fusiones y adquisiciones, podía marcharse a Dell. El año anterior le sucedió algo parecido cuando Mark Papermaster se pasó a Apple. ¿Cuánto tienen que ver en esto los beneficios empresariales? Como sea, casos así hay muchos, como Jon Rubinstein, considerado “el padre del iPod” que se pasó a Palm en 2006 y se llevó a Mike Bell, jefe de Hardware de las Mac, como Vicepresidente de Desarrollo de Productos y luego a Lynn Fox, encargada de relaciones públicas de las Mac. Incluso Google sufrió la pérdida de puestos clave que se pasaron a Facebook. Como Shervi Sandberg que se ocupaba de Adwords y ahora es la COO de la red social, y ni que hablar del chef, Josef Desimone, que ahora tiene perfil propio en la red.
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