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14/04/2004 Pronosticando el futuro
(Por José María Lamorte) No sólo Peter Schwartz anticipa el futuro que le espera a la industria. Desde Bill Gates, Larry Ellison hasta Negroponte y Paul Otellini de Intel hicieron sus apuestas.
Difícilmente el futurismo de Peter Schwartz sobre la industria tecnológica alcance los ribetes de escándalo que generó el documento hecho para el Pentágono sobre el calentamiento global (ver sección Cocina), entre otras cosas porque los avances tecnológicos se suceden de manera vertiginosa, y la mayoría de las tecnologías actuales fueron anticipadas en su momento, sin contar que hay varias que ya se proyectan para dentro de unas décadas. Otras no supieron aplicarse, o no encontraron un uso masivo. Un apasionado del tema es Horacio Martínez, CEO de Datco, que sostiene que muchos son anticipados por la ciencia ficción, y recuerda la serie original de Star Trek, donde el capitán Kirk se comunicaba con Spock y el doctor McCoy y la teniente Uhura por aparatos móviles, muy parecidos a los handy o al trunking de estos días. También generan sus detractores. Todos los años, el MIT (Massachussets Institute of Technology) -la meca de los avances tecnológicos- realiza un “Indice de Invención Lemelson-MIT”. El último, realizado a fines de 2003, reveló que casi uno de cada tres estadounidenses odia su teléfono celular. Sin embargo, lo consideran uno de los inventos indispensables, aún más que el microondas, pero no tanto como el cepillo de dientes, seguido del automóvil, y la PC. Pero desde hace bastante antes que Schwartz hay otros vaticinios famosos, desde la Aldea Global de McLuhan, pasando por la billetera electrónica de Negroponte, hasta los libros de Bill Gates, que en “Los negocios en la era digital” le dedica el apéndice al Y2K y afirmaba que si no se actualizaban los programas no podrían reconocer entre el 1900 y el 2000.” A nivel local hay varios que podrían clasificarse en la categoría de proyecciones de evolución sectorial: ¿Quién no ha escuchado la frase (de autores varios) referida a que “la voz se transformará en un commodity”. Y por ejemplo Mauricio Wior, el titular de Movicom, se jacta de haber avisado hace rato que “en el mercado local queda lugar sólo para dos proveedores”. Otras predicciones no son tan famosas, pero son más actuales. Hace pocos días, Paul Otellini, director de Intel, anticipó en el Berliner Zeitung que “a largo plazo, la telefonía celular será totalmente gratuita” y sostuvo que los operadores ganarán dinero con los servicios de transferencia de datos hacia y desde los avanzados terminales móviles”. También hay pronósticos sombríos, como el que dio Larry Ellison el año pasado, cuando dijo que a la industria de IT le espera un cambio. Productos cada vez más estandarizados, con poca tecnología distintiva y escasos márgenes de ganancias. Una consolidación arrolladora que provocará la muerte de 1.000 empresas de tecnología. Menos compañías nuevas, y un puñado de ganadores que dominarán cada categoría y que controlarán las innovaciones. “La siguiente gran cosa no son las computadoras sino la biotecnología”, había dicho. También están los vaticinios ubicuos, como el de Fabio Gandour, miembro de la Academia de Ciencias de Nueva York, y director de Nuevas Tecnologías de IBM, para quien “la PC será cada vez más personal, pero menos aspecto de computadora”. En su opinión, “En un plazo de mediano a largo, el teclado desaparecerá” pero, distinto es el caso del Mouse porque “si matamos el mouse, se mueren también todos los dibujitos de las pantallas y el mundo de las computadoras será monótono. Habrá un momento que la computadora va a reconocer un gesto de insatisfacción de su usuario y esto va a ocurrir gracias a la evolución de los métodos de 'Reconocimiento de Patrones”, afirmó. Según el Media Labs del Instituto, las 10 tecnologías emergentes que cambiarán el mundo son las redes de sensores sin cables (Wireless Sensor Networks), la ingeniería inyectable de tejidos, las nano-células solares, la mecatrónica, la Grid Computing, las Imágenes moleculares, la litografía Nano-impresión, el Software fiable (software Assurance), las glucomicas (azúcares fabricados por el cuerpo humano) para diseñar medicinas, y la criptografía cuántica, que dejará a los mensajes encriptados en la prehistoria de la seguridad informática. Sólo falta saber si para entonces Schwartz tuvo razón, o estaremos todos viviendo en un horno redondo.
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