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01/11/2007 - Pablo Sametband, de Baufest |
Un "no" al colegio profesional Desde temprana edad, puso en práctica su vocación por la informática. Transitó el mundo académico y el corporativo y se sumergió en la ingeniería de procesos. Hoy forma parte del directorio de una compañía y está convencido de que en materia de software “hay que aplicar las mejores metodologías para no poner en riesgo ni la vida ni los bienes de las personas”. En diálogo con Bloggers, Pablo Sametband habló de la edad de la industria, argumentó su posición en contra de la colegiación de profesionales y sostuvo: “Los que se quieren ocupar de garantizar a la sociedad profesionales más responsables, que hagan esa tarea de manera gratuita”.
-Desde tu visión como docente universitario y empresario, ¿qué grado de desarrollo alcanzó el sector TI ? -Hoy la informática está generando oportunidades. Casi ninguna empresa del sector no se está beneficiando del cambio que comenzó después de la crisis de 2001. Pero está generando efectos indeseables, que es la falta de gente capacitada. En un momento fue síntoma del crecimiento, ahora se están frenando proyectos. Es un problema muy serio.
-¿Ese problema va en ascenso? -Si, es un fenómeno global. No pasa sólo en Argentina. Desde hace varios años, en Estados Unidos la cantidad de egresados en informática es menor a la cantidad de la demanda. Esto ocurre porque hay cada vez más desinterés por carreras de informática.
-¿Cómo enfrentan estos temas en tu empresa? -En Baufest los estudiantes trabajan part time y tienen alicientes para terminar la carrera. La gente valora mucho estos incentivos. El mercado tiene un 20 por ciento de rotación, nosotros andamos por el 9 por ciento. Esto es resultado de haber generado un clima desacartonado, flexible, con proyectos interesantes y con desafíos y no servicios comodities. Acá el abanico es amplio: hacemos consultoría, arquitectura, testing, exportamos servicios, trabajando con lo último en tecnología y en mejora de procesos para otras empresas que desarrollan software con metodologías y herramientas. La gente acá tiene posibilidades de carrera.
-¿Cuántos empleados trabajan en la compañía? -En total son 150.
-¿Cómo avanza el área de mejora de procesos? -Venimos trabajando hace siete años. El trabajo es muy interesante porque implica observar cómo trabajan las empresas de software, proponer las mejoras y luego ver cómo los cambios se cristalizan. Es una tarea enriquecedora. De hecho nos expandimos a Chile, España y México. También debido a la necesidad de las empresas argentinas de certificar estándares de calidad y por la ley de software. Pero en este mercado hay un poco de todo. Hay casos poco serios porque no hacen mejoras profundas. Se peinan para la foto.
-¿Qué falla en ese caso? -Hay muchas expectativas con las normas de calidad. Se presupone que si se certifican ISO 9000 y CMMI, se establece una cultura de calidad en la empresa. No siempre esto es así. Uno puede hacer un proceso superficial de mejora, cumplir con los requisitos formales, pero aún así no está mejorando sus procesos en profundidad. Y esto es responsabilidad de la empresa.
-Aunque debe servir de argumento de venta en más de un caso... -Eso fue cierto hasta cierto tiempo. Con la exportación de servicios, y sobre todo en la India, se hizo hincapié en las certificaciones, sobre todo CMMI. Con el tiempo se vio que esas empresas daban malos servicios. CMMI hoy no es tan requerida. Estamos viendo que los clientes se fijan en qué hacen sus proveedores en el día a día, y menos en el papelito de certificación.
-Cambiando de tema, ¿cómo llegaste a Baufest? -En el 2001. Antes venía de trabajar en una punto.com, Altoinvest.com. Trabajé en desarrollo de portales y home banking, pero trabajo desde los 17 años dando clases de computación. Empecé con esto cuando un día mi viejo un fin de semana de pascuas cayó con una computadora a casa, una Texas Instrument, que hasta ese momento no me había llamado la atención. Pero ese fin de semana me atrapó la computación.
-Y te picó el bichito... -Si. Mi viejo tenía la habilidad de detectar la vocación en nosotros. Hay chicos en la familia que recibían un set de química, de electrónica. A mí se ve que me conocía muy bien porque vio algo que yo no había visto. Después entré en Exactas en la UBA a estudiar en Ingeniería en Sistemas donde tuve una formación muy, pero muy buena. Ahí me encontré con la vocación docente y me fui sumando a distintas cátedras vinculadas con ingeniería y mejora de procesos de software.
-Ahí conociste a los directores de Baufest... -Si, después me incorporé en la empresa
-Y hoy sos parte del directorio... -Si, estoy muy contento.
-Además de tu padre, ¿tuviste o tenés un segundo referente a seguir en materia informática? -Si uno mira ya no quedan personas o camadas brillantes como las hubo en Argentina, en particular en la universidad pública. Como Sadosky, por ejemplo. Hoy por lo menos no veo figuras sobresalientes como antes. Además, la industria del software, sobre todo en la Argentina, es muy joven. Pero hay gente muy valiosa, sin duda. Sí hay varios ejemplos de empresarios locales muy interesantes que lograron proyección internacional, como Core Security, son un claro caso de referencia. Pero personajes como Sadosky, no, no hay.
-¿Cómo observás que le hayan dado el Nobel a científicos que trabajaron en nanotecnología ? -Ellos hicieron los mecanismos para almacenar información en medios magnéticos. El premio es un reflejo de cómo la informática impacta en toda la sociedad.
-Retomo la cuestión de los recursos humanos y la informática. ¿Qué opinás de la colegiación de profesionales? -Estoy absolutamente en contra. Y lo digo aún viniendo de un área que apunta a la mejora de procesos y calidad de software. Salvando honrosas excepciones, la historia de los colegios profesionales en Argentina se han limitado a recaudar las cuotas de los afiliados sin aportar ningún beneficio a la sociedad, a los afiliados tampoco. Otra razón, más de fondo, es que el cuerpo de conocimientos de informática no está hoy consolidado y maduro. La industria es muy joven como para que un grupo de personas determine los requisitos del conocimiento. Esos requisitos de un profesional de informática no son los mismos que hace diez años. Quién puede tener la autoridad de saber y manejar esto en una industria joven, donde se están reinventando permanentemente los procesos. Cada 5 años está saliendo una nueva metodología, bastante diferente a la anterior.
-Algunos argumentan que es una cuestión de ética profesional... -La pregunta es qué quiere decir eso y además, quienes van a ser los que van a decidir sobre la actividad. La responsabilidad profesional es muy importante, por supuesto. En mi actividad me dedico a eso, a mejorar procesos. Con lo difundido que está el software y como éste impacta en la vida de la gente, claro que es un tema de ética profesional. Hay que aplicar las mejores metodologías para no poner en riesgo, ni la vida ni los bienes de las personas. No cabe ninguna duda que las personas que desarrollan software deben ser responsables. De ahí a que se piense que eso puede ocurrir con un colegio profesional a mí no me queda claro.
-¿Existe alguna alternativa intermedia? -Si, por ejemplo los que se quieren ocupar de garantizar a la sociedad profesionales más responsables, que hagan esa tarea de manera gratuita. Yo se lo he propuesto muchas veces a la gente que discute sobre el tema. Estaría dispuesto a considerar un colegio profesional si lo hicieran ad honorem. Ahí podría cambiar la cosa.
-Qué opinan de esa propuesta... -Que es inviable.
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