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05/03/2010
De usuarios a víctimas
(Por Rubén Levenberg) Las empresas de hardware que fabrican y venden computadoras personales siguen obligando a sus clientes a comprar productos con el Windows Vista, un sistema operativo que causó un desprestigio enorme a Microsoft.

Cuando Microsoft lanzó Windows Vista, lo hizo como todos sus anuncios: Con un esfuerzo enorme de marketing y un compromiso no menos fuerte con las empresas de hardware para que fueran eliminando de sus ofertas el sistema operativo anterior, el Windows XP, cuya solidez prestigiaba a la empresa fundada por Bill Gates. Para quienes sostienen que las operaciones de manipulación de mercado no existen porque el cliente es el que decide, los sitios de empresas como IBM –luego Lenovo- Hewlett-Packard, Dell, Toshiba, Acer y todas las otras marcas comenzaron a vender equipos con el Vista pre instalado y sin opción para comprar el mismo producto pero con el XP.

Pero el Windows Vista es un sistema operativo pésimo, que provoca innumerables problemas a los clientes, sean empresas o simples usuarios finales. Consume memoria innecesariamente, convierte a la computadora más veloz en una criatura tímida, dubitativa y lenta que ante cada toque de mouse o de tecla prefiere reaccionar con un “no responde” en lugar de cumplir las órdenes que recibe. La reacción de los usuarios no se hizo esperar, aunque el efecto de los reclamos multitudinarios no fue todo lo bueno que se esperaba.

Algunas empresas comenzaron a ofrecer alternativas escondidas en sus sitios. HP llegó a vender sus equipos sólo accesibles con Vista, pero con la aclaración de que la máquina podía funcionar no del todo bien, un verdadero ataque de sinceridad o de auto protección, porque entre líneas se podía leer que sus marca se desprestigiaba si no avisaban al cliente que el sistema operativo cuasi obligatorio era un retroceso tecnológico.

El tiempo pasó y los reclamos aumentaron, hasta que Microsoft comenzó a flexibilizar un poco la relación con los fabricantes de hardware, para que pudieran ofrecer algunas opciones con XP. De hecho, luego del ridículo debut de netbooks con un máximo de 1Gb de memoria RAM y Windows Vista obligatorio, las diferentes marcas comenzaron a ofrecer sus netbooks con Windows XP, algo más racional.

Mientras tanto, Microsoft desarrolló el Windows 7, con la idea de salir del mal momento y demostrar indirectamente que sus técnicos eran capaces de hacer cosas buenas luego del XP. Hasta ahora, los usuarios del Windows 7 han recibido con beneplácito el nuevo sistema operativo. Es menos demandante de memoria RAM y procesador y tiene el recurso, para los usuarios que siguen pidiendo el regreso del Windows XP, de un funcionamiento en “XP mode”. Claro que la cosa viene con trampa, porque en realidad el modo XP sólo funciona para las versiones más caras del Windows 7. Pero, lo peor, es que los que compraron equipos con Vista, pero con el derecho a hacer la actualización a Windows 7, cuando llegó el momento se encontraron con que, lejos de hacer un cambio sustancial, lo que obtenían era un sistema operativo con todos los problemas del Vista y con pocas o ninguna de las ventajas del W7. La actualización de Vista a W7 es en realidad el mismo sistema operativo, con un ligero maquillaje.

Más allá de la funcionalidad de cada producto, queda para la reflexión un hecho que sorprende y asusta: Cuando una empresa quiere imponer un producto, no importa qué es lo que los usuarios quieren o necesitan. Y cuando ello ocurre, no hay mercado que valga, porque todos los proveedores pueden ponerse de acuerdo para que la oferta regule a la demanda, en lugar de ocurrir al revés.
rubenl@bloggers.com.ar

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