| viernes, 03 de septiembre de 2010 |
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Disparates (Por José María Lamorte) Entre la portabilidad numérica y la caducidad de licencia a Fibertel se armó un sainete de idas y vueltas que quedará en los anales como la semana más disparatada de todas. Mas info |
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Aguántese los gases (Por Rubén Levenberg) Cuando el trabajo domiciliario se convierte en precarización, el empleado no sólo absorbe cargas sociales y laborales, sino también el carbono del que se libera la empresa. Mas info |
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13/11/2009 Cómo no comprar portátiles (Por Rubén Levenberg) Las portátiles se convirtieron en un equipo corporativo no sólo para la movilidad. Pero la idea de “compro esta marca y me saco el problema de encima” es un riesgo que puede costar muy caro. Cuando un individuo quiere comprar una computadora portátil, evalúa decenas de alternativas, porque es una inversión importante. Hay quienes creen que cuando una empresa se encuentra ante la misma situación el problema no es tan grave, pero la realidad indica que desde las más pequeñas hasta las más grandes, las compañías tienen los mismos problemas para efectuar la selección de marca, modelo y precio. También aciertan, o se equivocan, o son engañados de manera más o menos obvia. Uno de los primeros problemas ante los cuales se encuentran es la falta de información o, lo que es peor, la mala información. Allí la prensa tiene su responsabilidad, en la medida que en algunos casos –no en todos, afortunadamente- asisten a lanzamientos de productos, repiten lo que allí les dicen los ejecutivos de la empresa en cuestión y hasta utilizan los mismos títulos que aparecen en la carpeta de prensa. No es un vicio exclusivamente de la prensa local, porque en América latina también es una costumbre repetir de manera acrítica las descripciones de las empresas. De manera que allí aparece el primer momento de decisión: Qué se lee, en quién se confía, qué y dónde se busca. Un sano consejo es que el lector haga una pequeña investigación: Si los textos que aparecen en la reseña de un medio tienen partes comunes con los que aparecen en otros medios, es porque todos copiaron la gacetilla de prensa. Lo mejor es desecharlos o, a lo sumo, tomar un texto y decir: “Bien, esto es lo que me dice el proveedor”. La selección debería hacerse de arriba hacia abajo, comenzando por la marca, luego las prestaciones que se necesitan, finalmente el modelo. Para seleccionar la marca, lo que no hay que hacer es cometer un error elemental: Pensar que todos son iguales o dejarse llevar por tradiciones antiguas. Hay marcas que lograron agregar el atributo de “solidez” a sus equipos y logran venderlos. Otras apuntaron al diseño o a las prestaciones de última moda. El ejecutivo encargado de tomar la decisión debería tomar en cuenta algunos atributos, de los cuales el primero y el más importante es el soporte. El segundo es la capacidad de la empresa de proveer los repuestos necesarios. No vamos a decir cuáles son las marcas que realmente ofrecen un buen soporte, pero tanto el individuo como el empresario que se convierten en clientes pueden hacer su propia evaluación. Pueden exigir al vendedor que le describa con lujo de detalles cómo se debe actuar cuando un equipo falla, algo que para una empresa es bastante natural, porque si compra 20 notebooks, al menos una tendrá problemas. Algunos proveedores tercerizan el soporte, esto quiere decir que cuando el cliente tenga un problema, tendrá que tratar con un tercero que a veces puede brindar un buen servicio, pero que ya no es la marca que eligió sino eso, un tercero. Otros tienen soporte propio. Para un individuo es muy complicado obtener cierta información y por ello es aconsejable acudir a los cientos de foros que existen. Para una empresa, lo aconsejable es que reclame por escrito cuáles son las pautas de soporte, cuáles los tiempos especificados para recibir un equipo, cuánto el tiempo que el soporte tomará para el diagnóstico, qué partes están garantizadas y qué partes no y si el software de terceros será tomado como un producto ajeno o como una parte integral de la computadora, entre otras cosas. También tienen que preguntar si la marca tiene soporte en la oficina del cliente y, en caso de no tenerlo, puede exigir sin problemas ver in situ cuál es el lugar, el equipamiento y el personal de soporte en las oficinas del vendedor. La competencia es enorme y el proveedor que se niegue a brindar la información o a mostrar sus instalaciones debería ser desechado inmediatamente. Las reglas de selección son muchas, pero por hoy concluiremos con una muy importante: El gerente de Sistemas lo sabe, pero el comprador no siempre es alguien de Sistemas o en el equilibrio de fuerzas dentro del cuerpo ejecutivo, hay que dar explicaciones. Las empresas proveedoras de equipos y sobre todo de notebooks ofrecen combinaciones de prestaciones que en muchos casos operan como señuelos. Si una netbook tiene un buen disco rígido o un chip aceptable, pero sólo se vende con el sistema operativo Windows Vista y tiene 1 Gb de memoria RAM, no ampliable, el comprador debería huir despavorido. Cualquier otra característica del producto carece de importancia. Otros modelos tienen pantallas muy bonitas por su amplitud, pero son computadoras tan pesadas que resultan inútiles para un trabajador móvil. Otros tienen buenas características, pero tienen un solo puerto USB, o un teclado que no tiene teclas sino unas finas láminas de plástico que a los pocos meses de uso se gastan y comienzan a generar problemas. Las opciones son amplias y hay muy buenas empresas y equipos. También de los otros. Una buena decisión es dialogar con gerentes de otras empresas e intercambiar información sobre los resultados obtenidos con los equipos. Hoy son muchos los gerentes de Sistemas que dialogan entre sí. Pero la historia es larga y seguramente habrá una saga. rubenl@bloggers.com.ar |